Nos encontraremos en el aeropuerto a la hora convenida para tomar vuelo hacía San Francisco. A nuestra llegada, y tras los trámites de aduana, recogida de los vehículos y traslado a nuestro alojamiento.
Tras instalarnos, haremos un recorrido por la ciudad para empezar a saborear el continente americano.
Día dedicado a conocer la ciudad. Comenzaremos la jornada acercándonos a un mirador para contemplar el famoso puente de San Francisco. Seguidamente recorreremos la calle más famosa de San Francisco, La Lombard Street. A continuación, visitaremos la Zona de Fisherman’s Wharf y su Pier 39, habitado por leones marinos.
Tras almorzar seguiremos la visita de la ciudad recorriendo sus animados barrios, como Little Italy o Chinatown, que nos harán pensar que hemos cambiado de ciudad y de continente. Pasaremos por delante de las casas victorianas o “Painted Ladies” en el barrio de Haight Ashbury.
Tras el día de visitas regresaremos a nuestro alojamiento a descansar.
A primera hora y después del desayuno, iniciaremos ruta hacía el Parque Nacional de Sequoia. Por el camino recorreremos la gran carretera costera, la Big Sur, que nos llevará desde San Francisco a la ciudad de Carmel-by-the-sea, visitando también Santa Cruz y a través de un paisaje de acantilados y playas único.
Tras el almuerzo continuaremos adentrándonos en el país hasta llegar a nuestro siguiente alojamiento situado a los pies del Parque Nacional de Sequoia.
Partimos temprano para llegar a Los Ángeles con tiempo para visitar los lugares más emblemáticos de esta mega urbe del Pacífico, enorme y cosmopolita, (Beverly Hills, Hollywood, Sunset Bvrd, Santa Mónica, etc.).
Hoy continuaremos visitando esta mega urbe con sus barrios totalmente diferenciados.
Hoy nos desplazamos hacia la mítica Ruta 66, rumbo a la localidad de Williams, situada en el borde sur del Parque Nacional del Gran Cañón. Este tramo del viaje nos permitirá revivir parte del espíritu clásico de la vieja carretera estadounidense, famosa por sus pueblos históricos, estaciones de servicio retro y la sensación de aventura que evocan sus kilómetros interminables.
Durante el recorrido, cruzaremos el Valle de la Muerte, un paraje árido y sobrecogedor donde el paisaje se compone de montañas desérticas, salares y extensiones infinitas de terreno abrasado por el sol. Su atmósfera silenciosa y su aspecto casi lunar nos recordarán la fuerza de la naturaleza y la inmensidad del desierto del Oeste.
Finalmente, llegaremos a Williams, una encantadora localidad que conserva el auténtico espíritu del Oeste americano. Con su ambiente tradicional, fachadas históricas y restaurantes de estilo clásico, Williams es la puerta perfecta para adentrarse en el Gran Cañón. Alojamiento en la ciudad.
Continuamos nuestra ruta hacia la entrada Sur del Gran Cañón, la más visitada y emblemática de todo el parque nacional. Este acceso ofrece algunos de los miradores más espectaculares, donde es posible apreciar la inmensidad de este colosal desfiladero formado durante millones de años por la fuerza erosiva del río Colorado.
Una vez allí, disfrutaremos de una de las maravillas geológicas más impresionantes del planeta, un escenario que combina capas de roca de vivos colores, paredes escarpadas y profundidades que parecen no tener fin. Desde diversos puntos panorámicos podremos contemplar vistas vertiginosas, ideales para maravillarse con la escala del paisaje y comprender por qué el Gran Cañón es considerado uno de los grandes tesoros naturales del mundo.
Bien pronto, por la mañana, continuaremos nuestro recorrido por esta emblemática zona de los Estados Unidos, pasando por el Desierto Pintado hasta llegar a Monument Valley, territorio de los últimos indios Navajos y que en su lengua significa el Valle de las rocas. Localizada en nuestra memoria como el típico paisaje de película del Far West, sin duda a más de uno lo devolverá a su infancia y a esas películas de Cowboys que tantas veces hemos visto.
Continuaremos nuestro recorrido por el Medio Oeste en dirección a Page. Además, aprovecharemos la ruta para visitar el imponente Lago Powell, un enorme embalse de aguas turquesas rodeado de formaciones rocosas que crean un paisaje casi surrealista.
Tras las visitas, llegaremos a Page, donde pasaremos la noche, disfrutando de la tranquilidad de esta localidad.
A primera hora de la mañana visitaremos Antelope Canyon, un lugar sagrado para la Nación Navajo, donde las formaciones rocosas esculpidas por el agua y la arena crean un juego mágico de luces y sombras.
Más tarde, continuamos nuestro viaje realizando un recorrido panorámico que nos permitió disfrutar de los vastos paisajes del desierto y de las impresionantes vistas del altiplano, para llegar a la vibrante ciudad de Las Vegas, un oasis de luces neón en medio del desierto de Nevada, donde nos recibió su inconfundible skyline y la energía constante de la vida nocturna.
Hoy dedicaremos la jornada a recorrer cada rincón de la ciudad que nunca duerme. Sus carteles luminosos, sus gentes alocadas por la fiebre del Póker y las tragaperras, fans de Elvis, … Visitaremos los grandes Casinos que tantas veces hemos visto en películas, pasearemos por la famosa avenida Strip y por la iluminada calle Fremont, con su espectáculo de luces. Hoteles, casinos, restaurantes, y un largo etcétera de edificios emblemáticos y con una arquitectura a cada cual más espectacular.
Terminaremos nuestra estada en Las Vegas hasta que llegue el momento de coger nuestro traslado hacia el aeropuerto.
Traslado al aeropuerto para coger el vuelo de regreso a casa.
Noche en vuelo.
Llegada a nuestra ciudad de origen y fin de nuestros servicios.